RESERVA AHORA

CONOCE NUESTRO HOTEL

Hospédate en un lugar que revive la historia de principio de siglo, al situarse en la antigua Compañía Explotadora de Caucho Mexicano, fundada por el alemán Juan Fritz a inicio de 1900. El hotel conserva algunas de las paredes originales de esta construcción, llevándote por un recorrido que te transportará en el tiempo.



Desconéctate de la monotonía visitando el corazón del desierto, en un peculiar poblado cuyos parajes de arena, cactáceas, rocas y ríos, te reconectarán con la majestuosidad de la naturaleza, acogiéndote en un espíritu de descanso y aventura.

- MISIÓN -

Ver más

Convertir la visita al desierto de Coahuila en un momento inolvidable, a través de la calidad, calidez y armonía. Transportaremos a nuestros visitantes al México antiguo, en el escenario natural y maravilloso que ofrece el Cañón de Jimulco, donde resalta además la tranquilidad, seguridad y confort de la vida, todo esto sin perder de vista el compromiso social hacia la comunidad.

- VALORES -

Ver más

Excelencia: Nos distinguen los máximos estándares de calidad, desempeño y servicio digno.

Responsabilidad: Con la gente, el medio ambiente, la historia, cultura e idiosincrasia, con la finalidad de mantener vivo el turismo de nuestra región.

Respeto: Constituye la base de nuestras relaciones humanas e implica la tolerancia a la diversidad, así como la apertura para la comprensión mutua.

Innovación: Nuestro desafío es anticiparnos a las necesidades actuales y futuras de los clientes, así como de una sociedad en constante cambio, creando nuevos productos y servicios.

Seguridad: Brindamos en todo momento una atmósfera de paz y tranquilidad a nuestros huéspedes, haciendo del desierto una estadía de completo confort.

- VISIÓN -

Ver más

Posicionar a nuestra región como uno de los principales atractivos turísticos de Coahuila y del norte del país, siendo referente de la buena hospitalidad. Seremos innovadores en la creación de experiencias, motivando a nuestros huéspedes a regresar.

NUESTRA

HISTORIA

El guayule, también conocido como “yerba de hule”, “hule” o “yule”, es una planta semidesértica. Previo a la llegada de los españoles en el Siglo XVI, la gente masticaba su corteza hasta extraer suficiente caucho, con la finalidad de crear una pequeña pelota de juego.

Durante la época colonial, y con los inicios de la minería, cobraría importancia debido a su alto contenido de resina, que le permitía emplearlo como combustible en las fundiciones.

Gracias a estos antecedentes del guayule, y conociendo algunas de sus propiedades similares a las del árbol del hule, entre los años 1876 y 1888 se enviaron muestras a Filadelfia, Nueva Jersey, Inglaterra y Alemania. El objetivo era determinar los posibles usos comerciales de la goma de látex extraída del guayule, así co,o las mejoras que ésta podía aportar al ser mezclada con la savia del árbol del hule. Esto trajo como resultado un gran avance durante los primeros años del Siglo XX: el hule flexible permitía el revestimiento de cables y partes automotrices, la elaboración de suelas y tacones para zapatos, el uso en empaques, jeringas y miles de nuevos artículos producidos a partir de maravilloso producto natural.

En el año 1900, Juan Fritz conoció al industrial e inversionista alemán Adolf Marx, con quien compartió sus conocimientos del guayule. A partir de una serie de estudios y tras detectar la existencia de esta planta en el área conocida como Jimulco, ambos tomaron la decisión de fundar una fábrica utilizando el nombre original de una empresa que previamente había iniciado Fritz en San Luis Potosí: La Guayulera Anglo-Mexicana. Poco después cambiaría la razón social para convertirse en la Compañía Explotadora de Caucho Mexicano en la Flor de Jimulco.

Durante los años de la Revolución Mexicana, la empresa de Jimulco tendría que ser trasladada a California, bajo el nombre de American Rubber Producers, una incorporación de la Intercontinental Rubber Company.